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El Área Metropolitana recibió una fuerte tromba de agua que provocó crecidas en los barrancos, inundó garajes y viviendas, y desencadenó el caos total del tráfico.

El recuerdo de la riada del 31 de marzo de 2001 volvió a las mentes de los santacruceros en la tarde de ayer. La gran borrasca que afectó a toda la provincia occidental y a la isla de Gran Canaria se hizo notar especialmente en el Área Metropolitana, sin duda la más afectada de Canarias. Alrededor de las 16.00 horas, una gran tormenta con aparato eléctrico comenzó a caer con una fuerza inesperada en La Laguna y Santa Cruz. La borrasca de carácter subtropical, que avanzaba desde el sur de la Isla hacia el este, descargó una tromba de agua que desbordó por completo las previsiones y alertas meteorológicas del Gobierno canario, declarando la situación de emergencia en nivel de gravedad 2 a las 18.15 por Fenómeno Meteorológico Adverso (FMA).
Los Ayuntamientos de Santa Cruz y La Laguna activaron sus respectivos Centros de Coordinación de Emergencias Municipales (Cecopal), reforzando todos los servicios locales.
En la capital, se llegaron a registrar los 187 litros por metro cuadrado en la zona de La Gallega y los 70 litros en el casco de Santa Cruz. La imagen de aquel 31 de marzo se volvió a repetir. Poco a poco, las calles se convirtieron en auténticos torrentes de agua cuando las alcantarillas se desbordaron, arrastrando contenedores, coches y ramas. El agua corrió como nunca y el desastre se hizo realidad en la capital cuando el barranco que atraviesa el Camino del Hierro se desbordó, rompiendo un muro a la altura del Conservatorio Superior de Música, cayendo encima de algunos coches y arrastrando otros, aunque no hubo heridos.
Lo peor llegó entre las cinco y las seis de la tarde. A esas horas, la Policía Local de Santa Cruz había cortado las tres arterias principales de la ciudad, es decir, la avenida Constitución, la Tres de Mayo y las Ramblas, para que nadie entrara o saliera de la capital, con el consiguiente caos. Además, tanto las líneas interurbanas de Titsa como las conexiones que unen otros municipios con Santa Cruz suspendieron los servicios, aunque a partir de las 20.00 horas comenzaron a restablecerse. Circunstancia que no ocurrió con el Metropolitano de Santa Cruz, cuyas vías de la Línea 2 quedaron obstruidas desde la mañana de ayer. La Línea 1 quedó cerrada después de que un vagón descarrilara en la rotonda del Hospital Nuestra Señora de la Candelaria sin que se registrarán heridos.
Las incidencias más importantes fueron las inundaciones en casas, garajes y locales. Los bomberos del parque de Santa Cruz tuvieron más de 100 salidas por circunstancias similares. Las más importantes, rescatar a personas atrapadas en los coches que no podían avanzar por el túnel de Tres de Mayo.
Por otra lado, la ermita de Regla mostraba una imagen lamentable, totalmente desbordada e inundada, pero era un "fotografía" que se generalizada por toda la ciudad.
El agua de los barrancos, de color marrón, sembró las calles de tierra y rocas. Hasta la Unidad Militar de Emergencias (UME) hizo acto de presencia en Santa Cruz, una vez activado el Estado de Emergencia por el Gobierno de Canarias, para intentar restablecer la normalidad limpiando las vías. Quien lo diría, otra vez el Ejército en las calles.
Semáforos inoperativos, cortes de luz de más de cinco horas de duración en Candelaria, Güímar y distintos barrios capitalinos como el de La Salud, después de la desconexión de un transformador de Endesa-Unelco situado en Güímar. Según la empresa, más de 27.300 usuarios se quedaron sin suministro, llegando a picos de hasta 40.000. Asimismo, se reforzaron los servicios de la Policía Local, Unipol, Protección Civil y la Unidad de Montes, sobre todo en Anaga, donde las carreteras quedaron cortadas por desprendimientos.
En La Laguna, las zonas más afectadas fueron Finca España, donde se desbordó el barranco de La Piterita afectando a La Verdellada; los accesos a Las Chumberas y Los Majuelos permanecieron cerrados al igual que el puente del Gramal, en Los Andenes, y la Vía de Ronda, que era un verdadero río furioso. En cuanto a las incidencias, según el Ayuntamiento, no hubo daños personales. Al igual que en Santa Cruz, los problemas fueron inundaciones de garajes y comercios y viviendas y problemas en las vías públicas, anegadas por el agua. Unos 120 afectivos de Policía Local, Protección Civil de Aguere, así como personal de las empresas de servicios recorrieron todo el municipio lagunero, priorizando las alertas.
Fuente: diario de avisos |